Horrores olvidados

Los crímenes de la experimentación en seres humanos durante el Siglo XX...

Saturday, October 14, 2006

El Experimento Zimbardo

Universidad de Stanford, E.U. 1971.

“¿Que es lo que sucede cuando se coloca a gente buena en un lugar maligno? ¿Podrá la humanidad vencer al mal o será este el que triunfe? Estas son algunas de las preguntas que intentamos responder en una dramática simulación de la vida en la prisión, conducida en el verano de 1971 en la Universidad de Stanford.”

- Extracto del Site oficial del Experimento Zimbardo -
El experimento de la Prisión de Stanford fue un hito en el estudio psicológico de la respuesta humana al cautiverio, en particular, a las condiciones reales de la vida en una prisión y de los efectos de la imposición de roles sociales al comportamiento. Fue conducido en 1971 por un grupo de investigadores dirigidos por Philip Zimbardo, de la Universidad de Stanford. Participantes voluntarios asumieron los roles de guardias y prisioneros, y vivieron en una prisión simulada. De cualquier forma, el experimento se salió rápidamente de control y tuvo que ser cancelado prematuramente.

Algunas preocupaciones éticas alrededor del famoso experimento, marcan una serie de coincidencias con el Experimento Milgram, que fue conducido en la Universidad de Yale en 1963 por Stanley Milgram, un antiguo compañero de escuela de Zimbardo.

El estudio fue patrocinado por la Marina de los Estados Unidos, con el propósito de estudiar los posibles conflictos en su sistema penitenciario. Los participantes fueron reclutados por medio de un anuncio en un periódico en el que se les ofreció la suma de 15 dólares por día por habitar una “prisión simulada” por un periodo de dos semanas. De las 70 personas que respondieron al llamado, Zimbardo y su equipo seleccionaron a los 24 que parecían ser los mas saludables y psicológicamente estables. Estos participantes eran predominantemente hombres blancos de clase media. Todos eran estudiantes universitarios.

“Mas de 70 personas que respondieron a nuestro llamado fueron sujetos a
entrevistas diagnósticas y tests de personalidad, con el objeto de eliminar a
aquellos candidatos con problemas psicológicos, discapacidades médicas o un
historial criminal o de abuso de drogas. Al final, nos quedamos con una muestra
de 24 estudiantes universaitarios de Estados Unidos y Canadá que se encontraban
en el área de Stanford y deseaban ganar los 15 dólares al día por participar en
el estudio. En todas las dimensiones que fuimos capaces de examinar y observar,
reaccionaron normalmente.”

El grupo de 24 hombres fue dividido a la mitad por medio de un sorteo al azar. De esta manera, se formaron dos grupos integrados por los “prisioneros” y los “guardias”. Los prisioneros declararon mas tarde el haber creído que los guardias fueron escogidos por su mayor tamaño físico, pero en realidad fueron escogidos por medio del simple vuelo de una moneda y no existía ninguna diferencia objetiva de estatura entre los dos grupos.

La misma prisión fue instalada en el sótano del Departamento de Psicología de Stanford. Un asistente del experimento fue designado como “alcalde” y Zimbardo asumió el rol de “superintendente”.

Zimbardo estableció una serie de condiciones específicas al experimento, con el objetivo de generar desorientación y despersonalización en los participantes.

A los guardias se les dio macanas de cartón y un uniforme de estilo militar color khaki, que habían escogido ellos mismos en una tienda local de suplementos militares. También se les dieron lentes de sol con el objetivo de prevenir el contacto visual. A diferencia de los prisioneros, los guardias tenían que trabajar en turnos y regresar a casa durante los relevos. A pesar de esto, muchos se quedarían mas tarde para prestar ayuda, aún sin paga adicional.

Los prisioneros fueron vestidos con batas de muselina (Sin ropa interior) y sandalias de hule, que según Zimbardo, les obligaría a adoptar “posturas físicas poco familiares” y les generaría discomfort, lo cual contribuiría a generar desorientación. Fueron asignados por medio de un número en vez de por un nombre. Estos números fueron grabados en sus uniformes, y los prisioneros fueron obligados a usar medias femeninas de nylon en la cabeza, para simular estar rapados al estilo del entrenamiento básico militar. Adicionalmente, usaron una pequeña cadena alrededor de sus tobillos como un “recordatorio constante” de su encarcelamiento y opresión.

“Aún cuando los prisioneros se encontraran dormidos, no serían capaces de
escapar de la atmósfera de opresión. Cuando un prisionero se volteará del otro
lado de la cama, la cadena golpearía su otro tobillo, y lo despertaría,
recordándole que aún se encontraba en prisión, y que solo era capaz de escapar
de ahí en sus sueños.”

El día anterior a que comenzara el experimento, los guardias acudieron a una breve junta de orientación, pero no se les proporcionó una pauta formal de comportamiento, excepto la indicación de no usar la violencia física. Se les dijo que era su responsabilidad la conducción de la prisión, y que podían realizarla de la forma en que quisieran.

Zimbardo les proporcionó a los guardias las siguientes recomendaciones durante la junta:

“Pueden crear en los prisioneros sentimientos de aburrimiento, y una sensación
de miedo hasta cierto grado. Pueden crear la noción de arbitrariedad, de que sus
vidas se encuentran totalmente controladas por ustedes, por el sistema, y que no
tienen ninguna privacidad… Vamos a arrebatarles su individualidad de varias
formas. En general, a lo que conduce todo esto es a una sensación de impotencia.
Eso es el resultado de que en esta situación, nosotros tenemos todo el poder y
ellos no tienen ninguno".
A los participantes que fueron seleccionados para asumir el rol de prisioneros, se les dijo simplemente que esperaran en sus casas a “recibir el llamado” el día en que el experimento comenzara. Sin ninguna otra advertencia, se les “levantaron cargos” por robo a mano armada y fueron arrestados por la auténtica policía de Palo Alto, que cooperó en esta parte del experimento.

Los prisioneros fueron sometidos a un interrogatorio completo de la policía, que incluyó la toma de sus huellas digitales y su fichaje fotográfico, así como la lectura de sus derechos. Después de eso, fueron transportados a la prisión simulada, donde fueron desnudados para una revisión. También se les dieron sus nuevas identidades. Durante todo el trayecto a la prisión, los prisioneros permanecieron con los ojos vendados.

El experimento se salió rápidamente de control. Lo prisioneros sufrieron –y aceptaron- un trato sádico y humillante de manos de los guardias, y para el final, muchos mostraron severos disturbios emocionales.

Después de un primer día que transcurrió sin mayores incidentes, se desató un motín el día dos. Los guardias se quedaron voluntariamente horas extra y trabajaron juntos para reprimir la revuelta, sin supervisión alguna del staff de investigadores. Después de este punto, los guardias intentaron dividir a los prisioneros y ponerlos unos en contra de otros, al colocar una celda destinada a los “buenos” y otra a los “malos”, con el propósito de hacerles creer que existían “informantes” entre sus filas. Esta táctica resultó muy efectiva, y a partir de ese punto, no hubieron mas rebeliones a gran escala. De acuerdo con exconvictos interrogados por Zimbardo, una táctica similar era usada exitosamente en las prisiones de los Estados Unidos.

“Nuestros asesores exconvictos nos informaron mas tarde que una táctica similar
es usada por los guardias de las prisiones reales para romper las alianzas entre
prisioneros. El racismo, por ejemplo, es usado para poner a los negros, chicanos
y anglos, los unos en contra de los otros. El hecho es que en una prisión real,
la mayor amenaza a la vida de cualquier prisionero proviene de sus mismos
compañeros.”

Los “conteos” de prisioneros, que inicialmente habían sido implementados para ayudarlos a familiarizarse con sus números de identidad, degeneraron en experiencias traumáticas de horas de duración, en las cuales los guardias atormentaban a los prisioneros y les aplicaban castigos físicos incluyendo largas sesiones de esfuerzo físico.

Las condiciones higiénicas de la prisión muy pronto la convirtieron en un lugar inhabitable. El derecho a usar los sanitarios se convirtió en un privilegio que podía, y muy frecuentemente era, negado. Algunos prisioneros fueron obligados a limpiar los excusados usando nada mas que sus propias manos. Los colchones fueron removidos de la celda destinada a los “malos”, y los prisioneros fueron obligados a dormir sobre el piso de concreto sin ropa alguna. La comida fue también frecuentemente negada como un método de castigo. Los prisioneros soportaron desnudez forzada y aún actos homosexuales de humillación.

El mismo Zimbardo ha citado su creciente absorción del experimento, en el cual participó activamente. En el cuarto día, el y los guardias reaccionaron ante el rumor de un plan de escape, intentando trasladar el experimento a una celda real del Departamento de Policía Local, con el pretexto de que esta era mas “segura”. El Departamento de Policía se negó y Zimbardo se retiró furioso por la falta de cooperación.

Mientras el experimento avanzaba, varios de los guardias fueron mostrando un comportamiento cada vez más sádico –particularmente por la noche, cuando creían que las cámaras estaban apagadas. Los investigadores afirmaron que aproximadamente un tercio de los guardias mostraron “genuinas” tendencias sádicas. La mayor parte de los guardias estaban molestos por el hecho de que el experimento fuera cancelado prematuramente.

Los prisioneros por su parte, comenzaron a mostrar severos desordenes emocionales. Uno de los prisioneros desarrollo un rash psicosomático por todo su cuerpo, cuando se enteró que su “libertad condicional” había sido rechazada (Zimbardo la rechazó al creer que el prisionero solo intentaba salir de la prisión al fingir una enfermedad). Fueron comunes entre los prisioneros el llanto incontrolable y el pensamiento desorganizado. Dos de los prisioneros sufrieron de traumas tan severos que fueron removidos rápidamente del experimento y reemplazados por nuevos participantes.

“En menos de 36 horas de haber comenzado el experimento, el prisionero #8612
comenzó a sufrir severos disturbios emocionales, pensamiento desorganizado,
llanto incontrolable e ira. A pesar de todo esto, nosotros creímos inicialmente
que el prisionero estaba fingiendo su condición con el objetivo de ser liberado.
Durante el siguiente conteo, el prisionero #8612 le dijo a otros prisioneros
“No podemos irnos, no podemos renunciar”. Esa declaración lanzó un escalofriante
mensaje e incrementó la sensación de cautiverio entre los prisioneros. Después
de eso, el prisionero #8612 comenzó a actuar de forma extraña, a gritar,
maldecir, y enfurecerse de una forma aparentemente fuera de control. Nos tomó un
rato convencernos de que realmente estaba sufriendo y que debíamos liberarlo.”

Uno de los prisioneros reemplazados, el prisionero #416, estaba horrorizado por el trato de los guardias y decidió comenzar una huelga de hambre como protesta. Como resultado, fue confinado en una celda de aislamiento por tres horas. Durante este tiempo, fue obligado a sostener la comida que se había negado a comer. Los demás prisioneros lo veían como un alborotador. Para explotar este sentimiento, los guardias ofrecieron a los prisioneros una opción: Los prisioneros podían ceder sus cobertores y liberar al prisionero 416 , o dejarlo en la celda de confinamiento. Todos los prisioneros decidieron conservar sus cobertores. Mas tarde, Zimbardo intervino para que el #416 regresara a su celda. Tiempo después, el sujeto que fue conocido dentro del experimento con el sobrenombre de “prisionero #416” declaró lo siguiente:

“Comence a sentir que estaba perdiendo mi identidad. No considero que haya sido
un experimento o una simulación, porque se trataba de una auténtica prisión
conducida por psicólogos en vez de por el Estado. Comencé a sentir que mi
identidad, que la persona que se había anotado voluntariamente como participante
del experimento se encontraba muy distante de mí. Yo era el 416. Yo era
realmente mi número.”

Zimbardo decidió terminar anticipadamente su experimento, cuando Christina Maslach, una estudiante graduada que había sido contratada por el staff conductor del experimento para realizar entrevistas, se quejó de las inhumanas condiciones de la “prisión”. Zimbardo ha señalado que de de las 50 personas ajenas al experimento que tuvieron acceso a la “prisión”, ella fue la única que cuestionó la moralidad del experimento. Después de haber transcurrido solo seis días de las dos semanas originalmente planeadas, el experimento fue cancelado.

Se ha afirmado que los resultados del experimento demostraron la impresionabilidad y la obediencia de las personas cuando se les provee un soporte social e institucional. También ha sido usado para ilustrar la teoría de la cognición disonante y el poder de la autoridad.

En psicología, se dice que los resultados del experimento apoyan la teoría de que en determinadas situaciones, las atribuciones situacionales del comportamiento por encima de las atribuciones personales. En otras palabras, al parecer, la situación influyó mas en el comportamiento de los participantes que cualquier aspecto inherente a sus personalidades individuales. De esta forma, es compatible con los resultados del también famoso Experimento Milgram, en el cual se le ordenó a personas comunes la aplicación de lo que ellos creían, eran electroshocks fatales, a un actor contratado por los investigadores para personificar el papel de víctima.

Por coincidencia, poco después de que su estudio fuera completado, se desarrollaron sangrientos motines tanto en la prisión de San Quentin como en la prisión de Attica. Zimbardo reportó entonces los hallazgos de su experimento en el Comité judicial de los Estados Unidos.

El experimento fue ampliamente criticado por ser considerado poco ético y científico. Las críticas incluyeron los cuestionamientos de Erich Fromm, quien afirmó que los resultados del experimento no podían generalizarse al resto de la población.

Debido a que el estudio se adentraba en un campo experimental, fue imposible mantener controles científicos tradicionales. Zimbardo no fue un mero observador neutral, sino que influenció la dirección del experimento al asumir el papel de “superintendente”. Las conclusiones y observaciones derivadas del experimento eran mas bien anecdóticas y subjetivas, y todo el experimento sería muy difícil de reproducir por otro grupo de investigadores.

Algunos de los críticos del experimento, alegan que los participantes basaron su comportamiento en lo que creían, se esperaba de ellos, o lo modelaron de acuerdo los a estereotipos que ya tenían acerca de la forma en que debían comportarse los prisioneros y los guardias dentro de una prisión. En otras palabras, los participantes solo estaban interpretando un papel. En respuesta, Zimbardo afirmó que aún cuando los participantes hubieran interpretado un papel al inicio, ellos interiorizaron ese rol al tiempo que el experimento se desarollaba.

El experimento también fue criticado en base a su validez ecológica. Muchas de las condiciones impuestas al experimento eran arbitrarias y podían no estar correlacionadas con las condiciones reales de una prisión, incluyendo el vendarle los ojos a los prisioneros recién llegados, obligarlos a usar ropa de mujer, no permitirles usar ropa interior ni asomarse por las ventanas, así como el no permitirles usar sus nombres. Zimbardo afirmó que la prisión constituye una experiencia confusa y deshumanizadora, y que fue necesario implementar estos procedimientos para colocar a los prisioneros en un estado mental adecuado a los objetos del estudio. De cualquier forma, es difícil establecer que tan similares eran las condiciones del experimento a las de una prisión real. Los métodos del experimento serían difíciles de reproducir exactamente de tal forma que otros pudieran probarlos.

Algunos han dicho que el estudio era demasiado determinista: los reportes muestran diferencias significativas en la crueldad de los guardias. Las peores muestras de violencia y crueldad provinieron de uno de los guardias, conocido con el sobrenombre de “John Wayne”, pero otros guardias se mostraron dóciles e hicieron favores a los prisioneros. Zimbardo no hizo el menor intento por explicar estas diferencias.

Finalmente, la muestra era demasiado pequeña, con solo 24 participantes interactuando por un breve periodo de tiempo.

Haslam y Reicher (2003), psicologos de la Universidad de Exeter y de la Universidad de Saint Andrew, condujeron una réplica parcial del experimento con la colaboración de la BBC, que transmitió algunas escenas del estudio como parte de un programa de TV llamado “El Experimento”. Sus resultados y conclusiones fueron muy diferentes de las de Zimbardo. Aún a pesar de que sus procedimientos no fueron una réplica exacta de los procedimientos empleados por Zimbardo, su estudio permite generar dudas acerca de la generalización de las conclusiones del Experimento de la prisión de Stanford.

A pesar de todo esto, el Experimento Zimbardo cuenta con una página oficial en Internet, que lo describe como “un estudio clásico sobre la psicología del cautiverio.”

9 Comments:

  • At 12:02 PM, Blogger Estela Araoz Olivos said…

    Los comportamientos de los guardias difieren en su caracter y estilos de vida y con concuerda con un estudio que salio hace poco sobre si las personas tuvieran mas poder seria aupervillanas. A ellos se les dio poder sobre otros hombres y asi reacionaron pasa en la docencia: hay profesores que abusan de su poder con los alumnos y les hacen rehacer trabajos o les colocan notas que no les corresponden porque asi se vengan de ellos o demuestran su superioridad, se sienten realizados hasta a veces con reprobarlos pero hay otros docentes que no son asi y son mas justos. Vi muchos casos, suelen hacerlos con sus colegas cuando llegan a mandos importantes.

     
  • At 7:46 PM, Blogger Editor said…

    This comment has been removed by the author.

     
  • At 7:47 PM, Blogger Editor said…

    Y... ¿qué clase de depravado era este Zimbardo? A las claras se ve que muchas de las condiciones del experimento impuestas a los reclusos eran innecesarias (me llamó la atención, en especial, que fueran capturados por policías reales...)

     
  • At 8:56 PM, Blogger Veronica Rivera said…

    Este experimento se salio de control por la crueldad de Zimbardo y su falta de conocimiento de los Derechos humanos al exponer a 24 personas a la muerte!

     
  • At 8:59 PM, Blogger Veronica Rivera said…

    Espero que este Sádico de Zimbardo y el guardia psicópata se pudran en la cárcel por dañar vidas inocentes!

     
  • At 8:59 PM, Blogger Veronica Rivera said…

    Este experimento se salio de control por la crueldad de Zimbardo y su falta de conocimiento de los Derechos humanos al exponer a 24 personas a la muerte!

     
  • At 9:00 PM, Blogger Veronica Rivera said…

    Este experimento se salio de control por la crueldad de Zimbardo y su falta de conocimiento de los Derechos humanos al exponer a 24 personas a la muerte!

     
  • At 9:00 PM, Blogger Veronica Rivera said…

    Este experimento se salio de control por la crueldad de Zimbardo y su falta de conocimiento de los Derechos humanos al exponer a 24 personas a la muerte!

     
  • At 2:56 PM, Blogger ocredeus said…

    Continuación del blog...
    www.lostscripttum.blogspot.com
    (Dos "t"s al final...)

     

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