Horrores olvidados

Los crímenes de la experimentación en seres humanos durante el Siglo XX...

Saturday, October 14, 2006

Experimentos Humanos de Radiación

Estados Unidos, 1944-1974.

Con el pretexto de preparar a los Estados Unidos de un posible ataque nuclear soviético, durante la guerra fría, miles de ciudadanos estadounidenses se convirtieron en las víctimas de mas de 4,000 experimentos clasificados conducidos por la Comisión de Energía Atómica y otras agencias gubernamentales como el Departamento de Defensa, el Departamento de Salud, Educación y Asistencia Social, el Servicio Público de Salud (Actualmente el CDC), los Institutos Nacionales de Salud, la Administración de Veteranos, la CIA y la NASA.

Millones de personas fueron expuestas a la lluvia radioactiva resultante de la detonación de más de 200 armas nucleares atmosféricas y subterráneas, así como a cientos de liberaciones secretas de radiación al medio ambiente. Mas de 200,000 veteranos que trabajaron en el sitio de las detonaciones nucleares de Nevada durante la década de los 50 y 60 fueron especialmente vulnerables a la lluvia radioactiva.

También fueron afectados los miles de residentes que vivían en pequeños poblados de Nevada, Utah, Colorado y Nuevo México. Estos residentes (Así como las poblaciones animales) sufrieron los peores efectos acumulativos de la radiación, debido a la lluvia y al medio ambiente contaminado.

Uno de los documentos desclasificados del Departamento de Energía de los Estados Unidos que datan de la década de los 50, describen a la población de los alrededores del sitio de pruebas atómicas de Nevada como un “segmento de bajo uso de la población.”

En plena carrera nuclear armamentista, los médicos y científicos del gobierno se encargaron de hacerle creer a la población que la exposición a pequeñas dosis de radiación no tenían ningún efecto dañino. Algunos oficiales incluso intentaron convencer a la gente de que “un poco de radiación es buena para la salud.” El conocimiento de que la radiación derivada de la exposición a la lluvia radioactiva incrementaba sustancialmente el riesgo de cáncer, enfermedades cardiacas, desordenes neurológicos, enfermedades del sistema inmune, anormalidades reproductivas, defectos de nacimiento y mutaciones genéticas fue totalmente ignorado. El alcance máximo del daño infligido a la población estadounidense durante los años de la Guerra Fría sigue siendo desconocido.

Un documento secreto de la Comisión de Energía Atómica, fechado el 17 de Abril de 1947, revela que los médicos estaban concientes de los riesgos a la salud humana derivados de la exposición radiactiva, pero simplemente los ignoraron. Bajo el título de “Experimentos Médicos en Humanos”, el memorandum menciona:

“Ningún documento que se refiera a experimentación en humanos
debe ser liberado debido a que esto puede acarrear un efecto adverso en la
opinión pública o resultar en procesos legales. Los documentos que cubran ese
campo de trabajo deben ser clasificados como “secretos”.

Algunos residentes testificaron que los oficiales del Servicio Público de Salud les dijeron que su “neurosis” sobre la lluvia radiactiva sería la única cosa que les provocaría Cáncer, particularmente si eran mujeres. Algunas mujeres con enfermedad severa debida a la radiación, pérdida de cabello y quemaduras cutáneas graves fueron diagnosticadas en los hospitales como “neuróticas”. A otras mujeres gravemente enfermas se les diagnosticó “Síndrome del Ama de casa”. El Departamento de Energía Atómica tenía la costumbre de esperar a que el viento soplara en dirección a Utah (En vez de hacerlo en dirección a Los Angeles, California o a Las Vegas, Nevada) para probar sus armas nucleares.

Solo recientemente, con la desclasificación de documentos secretos, se han comenzado a revelar detalles acerca de los inhumanos estudios de radiación que fueron realizados durante los años de la Guerra Fría, entre 1944 y 1974. La historia comenzó a salir a la luz cuando en 1993, fueron identificados los nombres de 18 ciudadanos americanos que secretamente recibieron inyecciones intravenosas de 5 microgramos de plutonio, uno de los ingredientes clave en la fabricación de armas atómicas así como una de las sustancias más tóxicas conocidas para el ser humano. Las víctimas recibieron la administración mientras se encontraban hospitalizados en el Hospital Oak Ridge en Tennessee, la Universidad Rochester en Nueva York, la Universidad de Chicago y la Universidad de California en San Francisco. En el reporte final del Comité Asesor del presidente Clinton acerca de los experimentos humanos de radiación, pueden leerse pasajes como el siguiente:
“Entre Abril y Diciembre de 1945, tres pacientes terminales
enfermos de Cáncer, cuyos nombres clave son CHI-1, 2 y 3 recibieron inyecciones
de plutonio. Al menos dos, y posiblemente los tres fueron inyectados en el
Hospital Billings de la Universidad de Chicago. Las dosis administradas a los
sujetos CHI-2 y CHI-3 fueron las más altas dosis administradas a cualquiera de
los 18 sujetos –aproximadamente 95 microgramos. De cualquier forma, la cantidad
de material inyectado estaba aún por debajo de aquella de la cual se esperaría
la aparición de efectos agudos. De cualquier forma, los tres pacientes estaban
gravemente enfermos y por lo menos dos de ellos murieron en los diez meses
posteriores a la inyección. El que la selección de sujetos gravemente enfermos
fuera una estrategia intencional para contener los posibles riesgos, esta
indicado en reportes de CHI-1 y CHI-2, fechados en 1946: “Se
necesitaban algunos estudios en humanos para determinar como aplicar la
información obtenida en animales a los problemas humanos. Por esta razón, se
seleccionaron dos personas con una baja esperanza de vida. Se consideró que la
inyección de plutonio no alteraría sustancialmente el curso de sus enfermedades
ni presentaría un riesgo.”
Permanece en el misterio el porqué el sujeto CHI-3 no
fue incluido en el presente reporte.”
También fue del conocimiento público, la administración intravenosa de Uranio en seis pacientes gravemente enfermos, seis de los cuales se encontraban hospitalizados en la Universidad de Rochester y once en el Hospital General de Boston, Massachussets. Algunos, aunque no todos, de estos pacientes se encontraban terminalmente enfermos. Esta horrenda historia de la periodista Eileen Welsome (Quien mas tarde ganara el Premio Pulitzer) desató una tormenta de protestas presionando al Secretario del Departamento de Energía, Hazel O´Leary, a desclasificar los archivos secretos y documentos relativos a los experimentos realizados durante la Guerra Fría.
El extremadamente peligroso experimento del Plutonio, fue realizado bajo los auspicios del Proyecto Manhattan, que conjuntó el talento de distinguidos científicos para desarrollar y probar la bomba atómica. El propósito de estos experimentos secretos era el establecer los estándares ocupacionales de seguridad para todos aquellos trabajadores que producían Plutonio y otros elementos radiactivos para el proyecto.

Algunos de los experimentos clasificados que el Gobierno estadounidense realizó durante la Guerra Fría incluyen:

* La exposición de más de 100 aldeanos de Alaska a yodo radiactivo, durante la década de los 60.

* La administración de hierro y calcio radiactivo en las raciones de comida de 49 adolescentes con retraso mental, hospitalizados en Instituciones gubernamentales. El hierro fue administrado en sus cereales desde 1946 a 1954. Se les informó a los padres que sus hijos recibirían una dieta especial “fortalecida”.

* La exposición de aproximadamente 800 mujeres embarazadas a fines de la década de los 40 a hierro radiactivo, con el objetivo de determinar la rapidez con la que la sustancia cruzaba la barrera placentaria, así como los efectos de la radiación en el feto. Se les dijo a las mujeres que lo que se les estaba administrando eran suplementos vitamínicos.

* La inyección intravenosa de yodo radiactivo en 7 recién nacidos (Seis de los cuales eran afroamericanos)

* La exposición de los testículos de más de 100 prisioneros a dosis de radiación causantes de Cáncer. Esta experimentación se prolongó hasta inicios de la década de los 70.

* La exposición de mas de 200 pacientes con Cáncer a altos niveles de radiación derivados del Cesio y el Cobalto. La Comisión de Energía Atómica finalmente detuvo este experimento en 1974.

* La administración de material radiactivo a pacientes psiquiátricos de San Francisco y prisioneros de la prisión de San Quentin.

* La administración masiva de radiación en pacientes con Cáncer hospitalizados en el Hospital General de Cincinnati, Baylor Collage de Houston, Memorial Sloan-Kettering en Nueva York y el Hospital Naval Militar en Bethesda, durante las décadas de los 50 y 60. El experimento aportó información relativa a la forma en que un ataque nuclear afectaría a las tropas en combate.

* La exposición de 29 pacientes, algunos con artritis reumatoide, a la total irradiación del cuerpo (Con dosis de 100 a 300 rads) para obtener información diversa de uso militar. Esto fue conducido por la Universidad del Hospital de California en San Francisco.

En 1995, el Departamento de Energía estadounidense admitió que la Comisión de Energía Atómica condujo más de 430 experimentos de radiación desde 1944 a 1974. Mas de 16,000 personas fueron expuestas a la radiación, algunas de las cuales no fueron advertidas de los riesgos a su salud o no otorgaron su consentimiento para participar en el estudio.

Estos experimentos fueron diseñados para ayudar a los científicos a entender los riesgos a la salud humana derivados de la guerra nuclear y de la lluvia radiactiva. Debido a que los programas destinados a la fabricación de armas atómicas se encontraban clasificados en su totalidad, estos experimentos fueron clasificados también como archivos secretos y se negó el acceso a toda información relativa a ellos, con el pretexto de proteger la “seguridad nacional”.

Sorprendentemente, estos estudios clandestinos fueron realizados en las más prestigiadas instituciones médicas y colegios del país, incluyendo la Universidad de Chicago, la Universidad de Washington, el Tecnológico de Massachussets, la Universidad Vanderbilt en Nashville entre muchas otras.

Adicionalmente a estos experimentos, trabajadores de minas de uranio en Arizona, Utah, Colorado y Nuevo México, contratados por la Comisión Atómica de Energía, fueron expuestos a polvo radiactivo desde la década de los 40 hasta la década de los 60. A pesar de que los científicos y epidemiólogos de la Comisión sabían que el polvo en estas mal ventiladas minas estaba contaminado con radón mortal que podía causar fácilmente cáncer pulmonar, esta información nunca fue comunicada a los mineros, muchos de los cuales eran nativos americanos. Como resultado de esto, muchos mineros murieron prematuramente de cáncer pulmonar.

En 1954, científicos americanos realizaron investigaciones relativas a la exposición a lluvia radiactiva en ciudadanos de las Islas Marshall, después de la prueba nuclear Castle Bravo. Las detonaciones ocurrieron en el espacio aéreo del Atolón Rongelap y los residentes fueron expuestos a serios niveles de radiación (Superiores a los 180 rads) 236 habitantes fueron expuestos, algunos de los cuales desarrollaron enfermedades severas como consecuencia de la radiación. Por lo menos una murió. Los efectos a largo plazo incluyeron defectos al nacimiento y problemas tiroideos.

La decisión de detonar las armas nucleares en esas particulares condiciones atmósféricas (Se sabía que el viento acarrearía la lluvia radiactiva hacia las Islas Marshall), fue tomada por el Dr Andy C. Graves, director científico de la Operación Castle.

En otro incidente, a inicios de la Guerra Fría, investigadores de los Estados Unidos, Reino Unido y Australia intentaron determinar la cantidad de lluvia radiactiva necesaria para hacer al planeta inhabitable. Ellos consideraron que las pruebas nucleares atmosféricas habían proporcionado la oportunidad de investigar al respecto. Dichas pruebas habían dispersado contaminación radiactiva a través del planeta entero, y el examen de restos humanos podría revelar que tan fácilmente se había absorbido esta contaminación, y por tanto, que tanto daño había causado. De particular interés resultaba la presencia de estroncio-90 en los huesos. El objetivo primario de la investigación fueron niños, ya que se pensaba que ellos habían tenido una mayor oportunidad de absorber los nuevos contaminantes.

Como resultado de esta conclusión, los investigadores iniciaron un programa para recolectar restos humanos alrededor del mundo, con un particular énfasis en restos de niños. Los huesos fueron cremados y las cenizas analizadas en busca de radioisótopos. Este proyecto se mantuvo en secreto, principalmente porque habría resultado un desastre en la opinión pública; como resultado, los padres no fueron informados de lo que se estaba haciendo con los restos de sus familiares. Estas actividades se conocieron en su conjunto como Proyecto “Sunshine”.

En Enero de 1994, el presidente Clinton le encomendó a un Comité Asesor, la tarea de investigar las acusaciones alrededor de los experimentos de radiación. En su reporte final (Cuyo texto integro puede consultarse en la siguiente dirección de Internet: http://www.eh.doe.gov/ohre/roadmap/achre/report.html), presentado el 3 de Octubre de 1995, el Comité concluyó que a inicios de la década de los 60, era común que los médicos condujeran experimentos e investigaciones sin solicitar el consentimiento de los pacientes. La mayor cantidad de información que conocemos acerca de los experimentos secretos de la Guerra Fría, proviene de la Investigación realizada por el Comité Asesor del presidente Clinton. Este reporte también fue publicado en 1996 por la Oxford Press, con el título de “Los experimentos Humanos de Radiación”.

A pesar de que el Comité estudió los experimentos en profundidad, no hubo ningún intento por resarcir el daño infligido a los sujetos que participaron en los experimentos. En muchos casos, los nombres y los registros de los pacientes no se encontraban ya disponibles, de tal manera que no existía forma de establecer cuantos experimentos fueron realizados, donde tuvieron lugar y que agencias gubernamentales los auspiciaron. El Departamento de Salud y Servicios Humanos, el principal promotor gubernamental de la investigación, ha descartado desde entonces los archivos relativos a los experimentos realizados décadas atrás.

3 Comments:

  • At 10:49 AM, Blogger Estela Araoz Olivos said…

    que manga de inhumanos!!

     
  • At 8:41 PM, Blogger Y Mograby said…

    Hola!, disculpa, yo estoy haciendo un trabajo de bioética y que hablo sobre los experimentos en personas. Me gustaría saber de donde sacas toda esa información muy interesante, para así no copiar lo que tú tienes.
    Muchas gracias
    Yasmin
    mi correo es: zhusra.g@gmail.com

     
  • At 2:56 PM, Blogger ocredeus said…

    Continuación del blog...
    www.lostscripttum.blogspot.com
    (Dos "t"s al final...)

     

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